
El presidente de Argentina, Javier Milei, aprovechó su intervención ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York para lanzar un mensaje directo al sector tecnológico global. Argentina no aplicará una regulación preventiva sobre la inteligencia artificial y se sitúa así junto a Estados Unidos en este debate. El mandatario acompañó el anuncio con un paquete de incentivos concreto: responsabilidad limitada para las empresas del sector y beneficios fiscales. El mandatario desea que su país se convierta en un destino atractivo de inversión dentro de la carrera tecnológica alineada con Occidente.
«Queremos ser el lugar más competitivo del mundo para desarrollarla, con el compromiso de no regular de manera preventiva». Esta postura contrasta con la línea que siguen otras potencias, como la Unión Europea, que avanza en esquemas de regulación progresiva sobre la tecnología.
Lectura histórica frente al temor a la destrucción de empleo
Para defender su postura, el mandatario recordó que, al inicio de la revolución industrial, el planeta tenía alrededor de 800 millones de habitantes, y que si el empleo se hubiera mantenido constante como pronosticaban los pesimistas de la época, el desempleo mundial actual superaría el 90%. Con este paralelismo, Milei restó importancia a las advertencias sobre una destrucción masiva de puestos de trabajo asociada al avance de la IA. «Allí donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera», afirmó, apoyándose además en Adam Smith para sostener que la inteligencia artificial funcionará como acelerador de productividad, del mismo modo que la división del trabajo amplió la capacidad productiva durante la era industrial.
Una crítica directa al papel regulador del Estado
El presidente argentino reservó su crítica más contundente para el papel del Estado como regulador de la innovación. Advirtió que «el Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas», y sostuvo que otorgarle control sobre la innovación tecnológica equivale a dar a unos pocos la capacidad de limitar lo que el resto puede crear.
Argentina, socio estratégico de EEUU en la carrera tecnológica
Milei defendió también que debe ser Occidente quien lidere el desarrollo de esta tecnología, para garantizar que el proceso resulte compatible con valores como el respeto a la vida, la libertad, la propiedad privada y la dignidad humana. En ese punto, alineó explícitamente su postura con la de Donald Trump, en referencia a la política estadounidense de rechazar marcos regulatorios supranacionales para la inteligencia artificial. El mandatario presentó a Argentina como socio estratégico de Estados Unidos en esta carrera, ofreciendo recursos concretos: minerales críticos, energía y talento humano, con capacidad para competir, según sus palabras, «en cada eslabón de esa cadena de valor».





