300 millones de empleos en riesgo por la IA: el gran cambio en la cadena de valor

Durante décadas, la hoja de ruta: estudia, obtén un título universitario, trabaja y gánate la vida, funcionó. El título era el pasaporte al empleo. Desde hace un tiempo, al menos en España, esa ecuación se ha roto para un número creciente de jóvenes que descubren, al graduarse, que el mercado laboral es incapaz de absorber la magnitud de la demanda de empleo. Una situación que podría recrudecerse con la inteligencia artificial ya que las tareas para las que se han formado muchos universitarios las puede hacer una máquina más rápido, más barato y sin descanso.

Esto es lo que sugiere un nuevo informe de Goldman Sachs. Estima que 300 millones de empleos a tiempo completo en todo el mundo están expuestos a la automatización por inteligencia artificial. Añade que dos tercios de los trabajos en las economías avanzadas también sufrirán el impacto. Lo que hace diferente este momento de otras revoluciones tecnológicas es su velocidad. Cuando llegaron las redes sociales, las universidades tardaron años en incorporarlas a sus planes de estudios. Con la inteligencia artificial, la brecha entre lo que se enseña y lo que el mercado demanda se ensancha a una velocidad que el sistema educativo es incapaz de seguir.

Las titulaciones más expuestas

Las titulaciones más vulnerables son aquellas que forman para tareas estructuradas, repetibles y basadas en reglas. Exactamente el tipo de trabajo que la IA aprende a hacer con mayor facilidad. Por ejemplo, la contabilidad y las finanzas de nivel básico están en el punto de mira. Goldman Sachs estima que hasta el 86% de las tareas podrían ser automatizadas. Así, hará falta una mano de obra mucho menor para hacer el mismo volumen de trabajo.

El ámbito legal no es ajeno a este proceso. Según la estimación de Goldman Sachs, el 44% de las tareas legales podrían ser automatizadas en el corto plazo. Los perfiles de asistencia legal que servían como escalón de entrada a la profesión se verían afectados. Por otro lado, está la comunicación y el marketing. La redacción de contenidos, la gestión de campañas digitales, la elaboración de notas de prensa o los informes de rendimiento son tareas que las herramientas de IA realizan de forma continua y a bajo coste. Según una encuesta de ResumeBuilder, el 48% de las empresas que usan ChatGPT ya han sustituido trabajadores, y la creación de contenidos figura entre los principales casos. El mercado se ha estrechado considerablemente.

El diseño gráfico completa el cuadro de forma especialmente llamativa. El Foro Económico Mundial lo identificó en su informe de 2025 como una de las once categorías de empleo con mayor declive en los próximos cinco años. Dos años antes, el mismo foro lo catalogaba como una profesión en crecimiento moderado. El giro es brusco y revela la velocidad del cambio.

El Coyote y el Correcaminos

La raíz del problema con la rápida evolución de la IA está en el sistema universitario que diseña sus planes de estudio con el mercado laboral del pasado como referencia. Un grado tarda años en diseñarse, aprobarse e implementarse. Para cuando un estudiante lo termina, han pasado cuatro años desde que alguien decidió qué contenidos tendría. En un entorno tecnológico cambiante, esa inercia genera una brecha estructural entre lo que aprendes en la universidad y lo que el mercado te exige. Es como la historia del Coyote (sistema educativo) y el Correcaminos (IA) en la que por mucho que el primero intenta seguir el ritmo, el segundo siempre va más rápido.

En España, el problema tiene además una dimensión adicional. La tasa de desempleo juvenil es la más alta de Europa con un 24%. Buena parte de ese desempleo se concentra precisamente en perfiles de titulación media que esperaban acceder a empleos administrativos, de gestión o de soporte técnico. Empleos que se están viendo afectados por la IA.

Cambios en la cadena de valor

Es preciso entender que la inteligencia artificial no ha hecho desaparecer el valor de casi ninguna disciplina pero sí ha cambiado la forma de hacerse valer. Por ejemplo, en contabilidad y finanzas, el valor se ha desplazado hacia la interpretación estratégica, la asesoría fiscal compleja y las decisiones de inversión que requieren juicio humano. En comunicación y marketing, hacia el posicionamiento, la estrategia de marca y la capacidad de dirigir herramientas de IA. En diseño, hacia la dirección creativa y el pensamiento estratégico que las máquinas no pueden replicar. En derecho, hacia la negociación y la asesoría. Así, la valía del profesional se ha desplazado a la cúspide. Del trabajo mecánico y sencillo ya se encarga la IA.

La pregunta clave para toda una generación

A día de hoy, el título es simplemente un punto de partida pero no te asegura nada. En este nuevo y cambiante escenario, hay que entender que la IA es el contexto de trabajo y hay que dominarla. La cuestión, pue, reside en qué puedo hacer yo que la IA no pueda hacer sola. No es una pregunta fácil pero es, probablemente, la más importante que los que se incorporan al mercado laboral deban hacerse.

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