
Hay celebraciones que hacen historia y otras que, además, hacen vibrar el suelo. La conquista del Mundial por parte de la selección española no solo llenó calles y plazas de abrazos, cánticos y banderas. También quedó registrada por los sismómetros del Instituto de Geociencias de Barcelona (GEO3BCN-CSIC) que detectaron las vibraciones generadas por miles de aficionados celebrando el triunfo. Los investigadores compartieron una curiosa imagen en la que los picos registrados por los instrumentos coinciden con algunos de los momentos más emocionantes del partido. Entre ellos destaca el gol de Ferran Torres, cuya celebración provocó un aumento de las vibraciones detectadas por la red sísmica educativa del CSIC. El pitido final, que confirmó a España como campeona del mundo frente a Argentina, dejó el registro más intenso de toda la jornada.

Cuando la emoción mueve literalmente el suelo
Aunque pueda parecer anecdótico, el fenómeno tiene una explicación científica. Cuando miles de personas saltan, gritan y celebran al mismo tiempo, la energía mecánica que generan se transmite al terreno en forma de pequeñas vibraciones. Estas ondas son demasiado débiles para considerarse terremotos, pero sí pueden ser detectadas por instrumentos extremadamente sensibles como los sismómetros utilizados por los investigadores. Es la misma tecnología que permite estudiar terremotos o la actividad volcánica, aunque en esta ocasión el origen de las señales fue mucho más festivo: la alegría colectiva de un país entero celebrando un nuevo título mundial.
No es la primera vez
Los científicos de GEO3BCN ya habían observado este tipo de «microsismos sociales» en otras ocasiones. Durante la final de la Eurocopa de 2024 contra Inglaterra, los sismómetros instalados en Madrid y Barcelona registraron con claridad las celebraciones de los goles de España entre los aficionados congregados en plazas y zonas de retransmisión pública. En este mundial se ha repetido el fenómeno en varias ocasiones. Este fue el caso con el gol de Mikel Merino en los últimos minutos del partido contra Portugal y de los goles en la semifinal contra Francia. Cuando decenas de miles de personas vibran al unísono, la Tierra también lo hace.


Ciencia con sabor a victoria
Más allá de la curiosidad, estas imágenes sirven para acercar la geofísica al gran público y mostrar cómo instrumentos diseñados para estudiar el interior de la Tierra son capaces de captar fenómenos cotidianos provocados por la actividad humana. Esta vez no fue un terremoto ni una erupción volcánica. Fueron los saltos de miles de aficionados, los abrazos tras el gol de Ferran Torres y la explosión de alegría cuando el árbitro señaló el final del partido que daba a España su segunda estrella mundialista. Una celebración que queda registrada en la historia del deporte y también en los registros sísmicos del CSIC.





