
Molefy Pharma, spin-off del CSIC participada por el grupo Arquimea, ha presentado su estrategia científica y empresarial en el desarrollo del fármaco AP-2 contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). El tratamiento ya está en la fase 1 de ensayos clínicos que, por el momento, marcha sin que se hayan producido efectos adversos en los voluntarios sanos. El CEO de Molefy Pharma, Alfonso Egaña, ha avanzado en la presentación que, de cara a una potencial Fase 2, la compañía busca activamente un socio entre las grandes empresas farmacéuticas. Es la fase clave en la que se demuestra que el fármaco funciona realmente.
«Ojalá se produzcan expresiones de interés por parte de los grandes desarrolladores y nos pregunten si necesitamos ayuda», declara Egaña. Molefy Pharma busca un socio que impulse la fase clínica con su conocimiento y experiencia en el campo del desarrollo farmacéutico y regulatorio: «nos encantaría tener grandes expertos de desarrollo clínico para acelerar los procedimientos de decisión«. Aparte de contribuir con este know-how, una big pharma también podría aportar el músculo financiero del que un proceso de esta índole precisa.
La Fase 2, que previsiblemente tendrá lugar en 2028, requiere recursos y experiencia regulatoria que superan lo que una biotecnológica como Molefy Pharma puede asumir en solitario. De ahí que la empresa haya decidido hacer explícita esta necesidad de asociación ante los medios. Que las compañías de base científica cedan o compartan el testigo de las fases más avanzadas con las grandes farmacéuticas es un movimiento habitual y necesario en el sector. Es la forma de ganar la capacidad para navegar los complejos procesos regulatorios nacionales e internacionales.

La molécula AP-2, la candidata de Molefy Pharma frente a la ELA
Molefy Pharma estructura su estrategia alrededor de mecanismos biológicos compartidos por distintas enfermedades neurodegenerativas. En el 97% de los enfermos de ELA se observa la disfunción de la proteína TDP-43 que se desplaza fuera del núcleo de la célula y ceja en su actividad habitual. Esta proteína forma agregados tóxicos que acaban con las neuronas motoras. Además, puede generar mensajes celulares defectuosos, y reducir la producción de proteínas necesarias para la comunicación y supervivencia de las motoneuronas.
El hallazgo de las investigadoras del CSIC, Carmen Gil y Ana Martínez (cofundadoras de Molefy Pharma) es que es posible reconducir dicha proteína con la molécula AP-2. Esta es capaz de modular a la proteína, devolverla a su lugar y a su actividad correspondiente. Este descubrimiento, de funcionar correctamente en seres humanos, frenaría, al menos, el avance de la enfermedad.

Resultados preclínicos favorables en modelos animales
En modelos celulares derivados de pacientes y en modelos animales, la molécula investigada mostró resultados prometedores. Se observó una reducción de esta fosforilación, una recuperación de la localización de TDP-43 y una preservación de las motoneuronas.
«En los modelos preclínicos, AP-2 ha favorecido que TDP-43 recupere su localización y función habituales, y ha mostrado una mayor supervivencia de las motoneuronas en modelos animales», ha señalado la Dra. Carmen Gil. «Estos resultados respaldan una estrategia dirigida a intervenir sobre uno de los mecanismos asociados a la progresión de la ELA, y no únicamente sobre sus consecuencias. Ahora será el desarrollo clínico el que determine si estos efectos pueden trasladarse a las personas», ha añadido la investigadora.
Fase 1 en marcha sin efectos adversos
AP-2 se encuentra actualmente en evaluación dentro de un ensayo clínico de Fase I con voluntarios sanos. Este ensayo está dirigido a caracterizar su perfil de seguridad y la farmacocinética. Aunque el estudio continúa en desarrollo, los datos obtenidos hasta la fecha muestran un perfil favorable al no haber habido ningún caso de efectos adversos. Estos resultados respaldan la progresión del programa clínico.
Está previsto completar esta primera fase a principios de 2027. Posteriormente, la compañía planea avanzar a una Fase 1 B en un pequeño grupo de pacientes con ELA. En esta etapa se obtendrá información preliminar sobre la seguridad y la farmacocinética del compuesto en pacientes reales, un paso previo indispensable antes de plantear el salto a la Fase 2 para el que la compañía ya busca socio.
Una spin-off del CSIC participada por el grupo Arquimea
Molefy Pharma es una compañía española (nacida en 2024) heredera de una spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y participada por el grupo Arquimea. La empresa transforma el conocimiento científico generado en el CSIC en nuevos candidatos terapéuticos para enfermedades neurodegenerativas. Para ello, combina la investigación en química médica y neurobiología con capacidades de desarrollo preclínico, fabricación farmacéutica y desarrollo clínico. El objetivo es impulsar moléculas dirigidas a mecanismos implicados en la degeneración neuronal.
«Molefy Pharma nace para construir un puente entre la investigación científica y el desarrollo de nuevos medicamentos. Contamos con el conocimiento necesario para realizarlo y con las capacidades tecnológicas, industriales y empresariales de Arquimea para hacerlo avanzar», ha afirmado Alfonso de Egaña. «Nuestro compromiso es desarrollar cada programa con rigor, sin generar expectativas antes de tiempo, pero con la ambición de ofrecer nuevas respuestas frente a enfermedades que siguen teniendo opciones muy limitadas».
«La compañía nace con el objetivo de investigar avances terapéuticos que den esperanza a los pacientes con enfermedades neurodegenerativas. Por eso nos centramos en estudiar nuevas moléculas que puedan ayudar a encontrar la cura de enfermedades neurodegenerativas como la ELA», ha explicado la Dra. Ana Martínez.





