
La sede de la Fundación Ramón Areces en Madrid ha acogido la decimocuarta Jornada de Sociedades COSCE (Confederación de Sociedades Científicas Españolas). En el evento han participado representantes de organismos públicos, de la administración, de la empresa e investigadores. El mensaje ha sido unánime: el sistema de ciencia y tecnología español necesita más financiación, menos trámites burocráticos y una mejor coordinación entre todos los agentes implicados. El encuentro también ha reconocido las fortalezas de un sistema en pleno crecimiento.
La presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, fue la encargada de abrir el acto y afirmó que la ciencia española atraviesa «una edad de oro», aunque con mucho margen de mejora todavía por recorrer. En este sentido, ha insistido en la necesidad de reforzar la financiación, especialmente la de origen privado, y de avanzar en la desburocratización del sistema,
La burocracia: obstáculo para la investigación y para la innovación
Por su parte, la presidenta de COSCE, Perla Wahnón, ha resumido en tres palabras las bases necesarias para impulsar el sistema español de ciencia y tecnología: financiación, gestión y formación. Según ha defendido, «no existe una política científica ambiciosa sin una financiación suficiente, estable y sostenida en el tiempo. La ciencia necesita recursos, pero también previsibilidad».
Wahnón ha puesto el foco en un problema muy concreto que enfrentan a diario los investigadores: la carga administrativa. Ha planteado una contradicción que, a su juicio, el sistema debe resolver: no se puede exigir a los científicos que sean cada vez más competitivos, que capten financiación internacional y que lideren proyectos más ambiciosos, mientras se les obliga a dedicar una parte desproporcionada de su tiempo a tareas burocráticas.
La responsable de COSCE ha añadido además que un sistema de ciencia y tecnología más fuerte debe empezar a construirse desde las propias aulas, subrayando el papel central de la educación en el futuro de la investigación española.
Una investigación científica que llegue al sistema productivo
El investigador Avelino Corma, del Instituto de Tecnología Química (Universitat Politècnica de València-CSIC), ha compartido su experiencia personal recorriendo el camino que va desde la investigación fundamental de vanguardia hasta su desarrollo tecnológico y aplicación industrial. Corma ha defendido la importancia de desarrollar una investigación que no solo sea relevante desde el punto de vista científico, sino también útil para el sistema productivo, y ha insistido en fomentar la colaboración entre universidades, centros públicos de investigación y empresas. El investigador ha destacado en particular la creación de spin-offs como una vía clave para favorecer la transferencia efectiva de conocimiento y tecnología hacia el tejido empresarial.
Un mensaje sin relatos rosas que contrasta con el discurso del Gobierno
Las reclamaciones planteadas en esta jornada llegan en un contexto en el que el Ejecutivo ha insistido repetidamente en su apuesta pública por la ciencia. Frente a ese discurso, las voces reunidas en la Jornada COSCE han situado el foco en problemas más estructurales y cotidianos. Entre esos retos a resolver están la burocracia que limita el tiempo real de investigación, la necesidad de financiación estable a largo plazo, y la falta de coordinación entre los distintos agentes del sistema. Estas cuestiones, según los propios participantes, condicionan tanto o más que los grandes anuncios el día a día de quienes hacen ciencia en España.





