
Openchip ha anunciado la finalización de BER10. Es un procesador soberano europeo desarrollado íntegramente en España que aspira a convertirse en uno de los pilares tecnológicos de la futura infraestructura europea de inteligencia artificial y supercomputación. El chip, concebido en apenas dos años y medio, representa el primer prototipo avanzado de la compañía y ya está disponible para que empresas y centros de computación comiencen a evaluarlo en entornos reales.
La presentación de BER10 supone un nuevo avance para la estrategia europea de soberanía tecnológica. El procesador ha sido diseñado sobre arquitectura abierta RISC-V y busca reducir la dependencia de Europa respecto a proveedores extranjeros en el diseño de semiconductores de alto rendimiento. Openchip define BER10 como un chip soberano destinado a proporcionar a los sectores estratégicos europeos un mayor control sobre la infraestructura tecnológica en la que se procesan sus datos más sensibles.
La arquitectura abierta RISC-V es un estándar que no pertenece a ninguna empresa ni país y que permite desarrollar procesadores sin depender de licencias propietarias. Para la compañía, esta característica resulta esencial para que Europa pueda diseñar y fabricar sus propios chips manteniendo el control sobre toda la cadena tecnológica. Además, BER10 ya existe como una pieza física de silicio plenamente funcional y es capaz de ejecutar el sistema operativo Linux.
Tecnología de menos de dos nanómetros
El nuevo procesador ha sido fabricado utilizando tecnología Gate-All-Around (GAA) inferior a los dos nanómetros. Estamos hablando de uno de los procesos de fabricación más avanzados disponibles actualmente para la industria de los semiconductores.
Entre sus principales características técnicas destacan cuatro núcleos de procesamiento de 64 bits con ejecución fuera de orden y paralela, una unidad vectorial especialmente diseñada para acelerar cargas de trabajo de inteligencia artificial, procesamiento de imágenes y computación científica, así como memoria rápida multicanal y conexiones PCIe y AXI de alta velocidad. Estas capacidades sitúan a BER10 como la base tecnológica sobre la que Openchip pretende construir futuras generaciones de procesadores especializados para infraestructuras de IA.
Primer paso hacia aceleradores para inteligencia artificial
El consejero delegado de Openchip, Cesc Guim, ha explicado que BER10 pretende demostrar que Europa dispone del conocimiento necesario para desarrollar silicio de primer nivel utilizando estándares abiertos y tecnologías propias. Sobre esta plataforma, la compañía comenzará ahora el desarrollo de aceleradores RISC-V orientados específicamente a la inteligencia artificial y a la supercomputación para grandes centros de datos. La estrategia coincide con el creciente interés europeo por disponer de infraestructura tecnológica propia capaz de competir con las soluciones desarrolladas por fabricantes estadounidenses y asiáticos.
Una apuesta estratégica impulsada desde España
Openchip nació en 2021 como una iniciativa impulsada por el Barcelona Supercomputing Center (BSC) junto a GTD Software Engineering con el objetivo de trasladar al mercado el conocimiento desarrollado en investigación sobre arquitectura de procesadores. Desde entonces se ha convertido en uno de los proyectos más ambiciosos de la industria española del semiconductor. La compañía cuenta actualmente con alrededor de 300 empleados y ha recibido cerca de 261 millones de euros de financiación pública para acelerar su desarrollo.
Ese respaldo incluye aproximadamente 111 millones de euros procedentes del PERTE Chip, otros 35 millones aportados por la Generalitat de Catalunya (que posee alrededor del 5 % del capital) y una inversión de 115 millones realizada por la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) que controla cerca del 16% de la empresa.
La carrera europea por una IA más eficiente
Openchip forma parte, junto con la empresa vasca Multiverse Computing, del reducido grupo de compañías españolas llamadas a desempeñar un papel protagonista en la nueva generación de infraestructuras para inteligencia artificial. Ambas empresas han captado conjuntamente más de 400 millones de euros de financiación pública y despiertan un creciente interés entre inversores internacionales por sus tecnologías orientadas a reducir el consumo energético de los centros de datos.
La compañía también figura entre los actores clave de la candidatura española para albergar una gigafactoría europea de inteligencia artificial. Un proyecto en el que participan igualmente ACS, Telefónica y Banco Santander y que pretende situar a España como uno de los principales polos tecnológicos del continente en computación avanzada e IA.





