
Pongamos en la siguiente situación. Un investigador firma un convenio con una universidad extranjera. Comparte datos, metodologías, resultados preliminares. Todo parece legítimo. Sin embargo, meses después, esos resultados reaparecen en otro país, publicados bajo otro nombre, o aplicados a usos que nunca fueron el objetivo del proyecto. No es un escenario hipotético. Es una situación que el nuevo portal «Ciencia segura» busca prevenir.
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), ha puesto en marcha esta plataforma centrada en la seguridad en la investigación. Lo definen así: «medidas destinadas a anticipar y gestionar riesgos relacionados con la transferencia no deseada de conocimiento y tecnología críticos, la influencia maliciosa de terceros y las vulneraciones éticas o de integridad. Esto incluye situaciones como la filtración de datos, la apropiación indebida de resultados o la instrumentalización de la investigación para fines contrarios a los valores europeos».
España se suma tarde a esta iniciativa europea
El lanzamiento del portal responde a un movimiento coordinado a escala europea e internacional. Alemania, Francia, los Países Bajos e Italia ya tienen en marcha iniciativas y portales nacionales similares. Estados Unidos y Canadá también han intensificado sus políticas de seguridad en la investigación en los últimos años.
España llega ahora con su propio instrumento, enmarcado en el Plan de Acción Nacional de Seguridad en la Investigación que en el que trabajan el Ministerio junto a FECYT y el Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTI). La iniciativa da respuesta a las recomendaciones del Consejo de la Unión Europea a los Estados miembro, en coherencia con la Agenda Política del Espacio Europeo de Investigación 2025-2027, y se inscribe en la Estrategia de Seguridad Económica de la UE aprobada en 2023.
El objetivo es triple: evitar fugas no deseadas de conocimiento, blindar al sistema científico frente a injerencias extranjeras y proteger la reputación de investigadores e instituciones. A ello se suma la protección de la libertad académica, la integridad científica y la confianza pública en la ciencia.
Qué ofrece Ciencia Segura
La plataforma se estructura en torno a cinco ámbitos prácticos dirigidos a investigadores, universidades, centros de investigación y agencias de financiación. Define el problema y propone herramientas concretas para abordarlo.
La sección de análisis de riesgos es quizá la más operativa. Propone evaluar cuatro dimensiones antes de embarcarse en una colaboración internacional: la sensibilidad del área científica o tecnológica implicada, el perfil de riesgo del país socio, las características y antecedentes del colaborador extranjero, y las propias vulnerabilidades de la institución participante. Un mapa de riesgos que, hasta ahora, muy pocos centros de investigación españoles aplicaban de forma sistemática.
El portal incluye también una sección de actualidad con novedades sobre seguridad en la investigación a nivel español, europeo e internacional y se irá enriqueciendo con documentación práctica, recursos audiovisuales y guías de formación. FECYT ha elaborado además un vídeo divulgativo al respecto:
Cooperar sí, pero con los ojos abiertos
La cooperación internacional es esencial para la ciencia, pero debe hacerse con criterio, con herramientas de evaluación y con conciencia de los riesgos que puede entrañar. En un contexto geopolítico cada vez más tenso, en el que el conocimiento científico se ha convertido en un activo estratégico disputado, España da así un primer paso institucional para que sus investigadores no naveguen solos cuando firman un acuerdo con una institución extranjera. Saber con quién se colabora, sobre qué y en qué condiciones ya no es solo una cuestión académica. Es también una cuestión de seguridad nacional.





