
El presidente Donald Trump firmó el 22 de junio una orden ejecutiva titulada ‘Ushering in the Next Frontier of Quantum Innovation’ (Inaugurando la próxima frontera de la innovación cuántica). El objetivo es que Estados Unidos siga siendo la gran potencia mundial en tecnología cuántica, un campo que promete cambiar por completo la informática, las comunicaciones y la seguridad nacional en las próximas décadas. La orden recuerda que en 2018 Trump ya impulsó la primera gran apuesta del país por esta tecnología al firmar la Ley de la Iniciativa Cuántica Nacional. Ahora, el nuevo decreto da un paso más y pide a todo el Gobierno que trabaje de forma coordinada para que la tecnología cuántica deje de ser solo un proyecto de laboratorio y empiece a generar beneficios reales para empresas, ciudadanos y la defensa del país.
Construir un superordenador cuántico para la ciencia
Una de las medidas más llamativas es la creación de un proyecto llamado QC-ADDS. Su objetivo es desarrollar un ordenador cuántico lo bastante potente como para iniciar lo que el propio documento llama la «era de los descubrimientos científicos gracias a la computación cuántica». La idea es instalar al menos una de estas máquinas en una instalación del Departamento de Energía y, si es posible, abrirla a toda la comunidad científica del país. El Gobierno también quiere saber, en los próximos meses, qué especificaciones técnicas necesitaría ese ordenador para resolver problemas que ningún ordenador normal puede resolver hoy, y explorar si empresas privadas pueden ayudar a financiar su construcción.
Sensores y redes cuánticas para defensa y ciencia
La orden impulsa el desarrollo de sensores cuánticos, una tecnología capaz de medir el mundo con una precisión extrema y con aplicaciones en defensa, navegación y exploración espacial. El Departamento de Defensa deberá elegir al menos tres proyectos de sensores de nueva generación para tenerlos listos antes de 2028. Distintas agencias del Gobierno, desde el Departamento de Comercio hasta la NASA, deberán presentar planes a cinco años para avanzar en sensores y redes cuánticas, tanto para uso civil como militar.
Proteger la tecnología frente a otros países
Estados Unidos quiere asegurarse de que países rivales no puedan acceder a esta tecnología ni copiar sus avances. Para ello, se ampliará un equipo especializado de contrainteligencia dedicado específicamente a proteger la información y las investigaciones cuánticas frente a amenazas externas, incluidas las ciberamenazas. El decreto también pide reforzar la colaboración con países aliados para compartir avances de forma segura. Estados Unidos quiere seguir colaborando con países aliados en investigación cuántica, pero de forma selectiva. El decreto pide a los departamentos de Estado y Comercio que trabajen para que las empresas estadounidenses tengan acceso a mercados y capital extranjero, mientras se evita que países considerados rivales puedan adquirir tecnología cuántica crítica.
Formar a la próxima generación de trabajadores cuánticos
Desarrollar esta tecnología no sirve de mucho sin personas capacitadas para trabajar en ella. Por eso, la orden pone en marcha una estrategia para atraer y retener talento en el sector cuántico dentro del propio Gobierno, que podría incluir mejores salarios e incentivos especiales. También se crearán nuevos programas de formación, prácticas y una red de institutos dedicados específicamente a preparar a futuros trabajadores para la industria cuántica, en colaboración con universidades, empresas y administraciones locales.
Por qué es relevante en el contexto geopolítico actual
La computación cuántica promete resolver en minutos problemas que a los ordenadores actuales les llevaría siglos. Es precisamente ese potencial disruptivo lo que ha convertido a la tecnología cuántica en una de las grandes carreras tecnológicas y geopolíticas de la década, con Estados Unidos, China y Europa compitiendo por liderar su desarrollo. Con esta orden, la administración Trump deja claro que no piensa cederle terreno a nadie en esa carrera.





