
El bioinformático Raúl Rabadán ha presentado su renuncia como futuro director científico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Una decisión que profundiza en la crisis institucional que atraviesa el centro desde hace casi dos años. El investigador, que iba a dejar la prestigiosa Universidad de Columbia en Nueva York, ha rechazado finalmente el puesto por todo el ruido que rodea a la institución. El CNIO sufre fuertes tensiones internas y es objeto de una investigación de la Fiscalía Anticorrupción por una supuesta trama que habría provocado un perjuicio económico de hasta 30 millones de euros. Las acusaciones apuntan al exgerente Juan Arroyo como presunto responsable de las irregularidades investigadas.
Rabadán había sido anunciado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades como una incorporación estratégica destinada a impulsar una nueva etapa en el CNIO. Incluso el científico había participado en la elaboración de un plan estratégico junto al entonces gerente José Manuel Bernabé. Sin embargo, ha optado por abandonar el proyecto antes de su puesta en marcha. En un comunicado, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades expresó su respeto por la decisión del investigador, aunque lamentó su no incorporación. Asimismo, anunció que el Patronato del CNIO, convocado para el próximo 8 de junio, estudiará las medidas necesarias para garantizar que las funciones de la dirección científica queden plenamente cubiertas.

Maniobra contra el denunciante de la corrupción en el CNIO
José Manuel Bernabé, gerente del CNIO, promovió la revisión de las cuentas del centro y trasladó las sospechas a la Fiscalía. Tras la denuncia fue destituido de su cargo. ¿La razón? Una denuncia por presunto acoso presentada por una antigua trabajadora del CNIO. La denuncia quedó en nada pero logró su salida del centro y que este perdiera a uno de los principales impulsores de las investigaciones internas. La destitución de Bernabé provocó críticas de parte del personal y alimentó las acusaciones de falta de transparencia en la gestión de la crisis. La gobernanza del centro se ha visto afectada por una sucesión de enfrentamientos entre la dirección, la gerencia y distintos órganos de supervisión. Algo que ha dificultado sobremanera la toma de decisiones estratégicas.
El caso de corrupción en cuestión
La investigación que dirige la Fiscalía Anticorrupción se centra en una serie de presuntas irregularidades económicas y administrativas detectadas en el CNIO. La revisión interna de Bernabé reveló que determinados contratos se habrían adjudicado en condiciones poco transparentes o con controles insuficientes. Un hecho que habría generado sobrecostes y un importante perjuicio económico para la institución. La cifra alcanza los 30 millones de euros.
Ahora la Fiscalía investiga si realmente existió un daño patrimonial de esa magnitud y si las decisiones adoptadas durante esos años pudieron vulnerar la normativa aplicable a la gestión de fondos públicos. Conviene subrayar que la investigación sigue abierta y que todas las personas mencionadas en las denuncias mantienen la presunción de inocencia hasta que los tribunales determinen si existieron irregularidades constitutivas de delito.
Escándalos a la orden del día
Por si esto fuera poco, el CNIO también se vio sacudido por otros escándalos desvelados por el diario El Debate:
- Gasto de más de un millón de euros en obras de arte en la etapa de María Blasco como directora científica. Un dinero que no iba a destinado a la función del centro que no es otra que la lucha contra el cáncer.
- La ya exdirectora científica, María Blasco, fue acusada de cobrar un sobresueldo de 150.000 euros. Su sueldo en la institución era de 230.000 euros anuales. En el periodo de los sobresueldos, Blasco compró al contado dos propiedades en Galicia.
- El último tiene que ver con la adjudicación de contratos por valor de 16,3 millones de euros a entidades vinculadas a personas de su círculo. Todos estos casos le han llevado a hacer frente a causas judiciales por presuntos delitos de malversación, estafa y apropiación indebida. Los escándalos culminaron con su cese en enero de 2025.

La corrupción que ahuyentó a un referente
La salida de Rabadán supone la pérdida de uno de los investigadores más prestigiosos en el ámbito de la biología computacional aplicada al cáncer. Doctor en Física Teórica, inició su carrera científica en el CERN y en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, una de las instituciones académicas más reconocidas del mundo. A partir de 2003 orientó su trabajo hacia la biología y, desde 2008, desarrolla su labor como profesor en la Universidad de Columbia. Allí ha liderado investigaciones centradas en el análisis matemático y computacional de datos genómicos para comprender la evolución de los tumores y mejorar las respuestas terapéuticas de los pacientes.
Entre sus contribuciones más relevantes destaca el descubrimiento de mutaciones en el gen BRAF presentes en todos los casos analizados de leucemia de células pilosas. Este hallazgo permitió adaptar tratamientos inicialmente diseñados para el melanoma y abrió la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. Terapias que han logrado remisiones completas en pacientes y han dado origen a diversos ensayos clínicos.
Considerado uno de los científicos más citados de su especialidad, Rabadán también dirigió el Centro de Topología de la Evolución y Heterogeneidad del Cáncer, vinculado al Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Su renuncia deja al CNIO sin la figura llamada a liderar su renovación científica y añade un nuevo episodio a una crisis institucional que continúa sin encontrar una solución definitiva.





