
La Plataforma Tecnológica Aeroespacial Española (PAE) ha presentado en la II Edición de Innaero en Sevilla su estrategia de I+D+i para aeronáutica y espacio. Lo ha hecho su vicepresidente, Javier Borrás, que ha abogado por una financiación pública estable y previsible para llegar a los grandes programas innovadores de la próxima década. Si no la tiene, advierte, España corre el riesgo de ceder soberanía tecnológica a otros países y de perder el tren del desarrollo tecnológico. La estrategia se apoya en cuatro ideas:
- La primera es garantizar la soberanía tecnológica de España y Europa, con autonomía estratégica en soluciones de alto valor añadido.
- La segunda es ganar competitividad industrial e internacionalización a partir de las fortalezas nacionales.
- La tercera es desarrollar productos más eficientes y sostenibles. Actualmente la aviación provoca el 2,5% de los gases efecto invernadero a nivel global. El sector se ha puesto como objetivo alcanzar las 0 emisiones en 2050. En este sentido, impulsará la renovación de flotas ya que el 75% procede de la antigua generación. Se estima que servirá para reducir en un 30% las emisiones. Sin embargo, un uso más extendido del SAF es la apuesta más efectiva ya que podría reducir las emisiones en un 80%.
- La cuarta es impulsar tecnologías de uso dual, civil y militar, que refuercen la defensa y la seguridad de España y sus aliados en un clima de inestabilidad geopolítica con varios conflictos armados activos como el de Ucrania y el de Irán.
Aeronáutica: mantener el ciclo completo y prepararse para el próximo avión
El análisis del sector aeronáutico destaca que España es uno de los pocos países que puede diseñar, desarrollar, fabricar, poner en vuelo y mantener un avión completo. En este sentido, Borrás ha abogado por la coordinación de todos los actores de la cadena de valor para que el conocimiento circule y así impulsar la competitividad del sector.
La hoja de ruta contempla desarrollos incrementales en aviones civiles hasta 2030, y un nuevo avión de fuselaje estrecho hacia 2035. Para más allá de 2040 aparecen un avión regional de hidrógeno o híbrido-eléctrico y un avión de combate de nueva generación. En defensa, incluye nuevos sistemas aéreos no tripulados de combate y el programa FCAS. Entre las 20 prioridades horizontales figuran los motores compatibles con combustibles sostenibles, la electrificación, los materiales compuestos, la fabricación a alta cadencia y los sistemas autónomos.
Los retos a los que hace frente el sector y sus oportunidades

El análisis de PAE identifica dos debilidades de fondo del sector. La primera es que no existe un marco de financiación pública plurianual que dé estabilidad y permita planificar a largo plazo. Por otro lado, señala la falta de un programa nacional de financiación tecnológica específica para la aeronáutica, como fue el PTA, que sea predecible y multianual.
Como amenazas están la inestabilidad geopolítica, el proteccionismo, una cadena de suministro global que podría verse interrumpida y el riesgo de perder soberanía tecnológica frente a otros países europeos con mayor inversión.
Las oportunidades son claras. El posible lanzamiento de un nuevo programa de aviación comercial en la próxima década, ligado a la descarbonización de 2050, impulsaría la inversión. De igual manera, la situación geopolítica está dando alas a la defensa con especial impulso a la industria de los drones.
Diez prioridades de apoyo institucional
La primera es aumentar la inversión público-privada y garantizar estabilidad y previsibilidad. Después, la PAE pide mejorar los programas nacionales como el PTA y el PTE, con presupuestos plurianuales y condiciones comparables a las de los países del entorno. Reclama también financiación pública para nuevos programas de aviones comerciales, de modo que se compartan riesgos.
Otras prioridades piden aprovechar mejor los fondos europeos, como Clean Aviation, SESAR y el Fondo Europeo de Defensa. Piden capitalizar la inversión institucional en defensa y espacio, incluidas las tecnologías duales, y fomentar la compra pública innovadora con un plan más regular. Completan la lista reforzar el PERTE Aeroespacial, consolidando al CDTI y a la Agencia Espacial Española como actores principales, y dotar de financiación basal a los centros tecnológicos. También solicitan simplificar los procedimientos regulatorios y promover la colaboración y la retención del talento.

Conclusiones del análisis y de la estrategia
PAE argumenta que el sector aeroespacial es estratégico puesto que se trata de un motor industrial y socioeconómico. Un sector estratégico que para desarrollarse hasta su máxima expresión necesita grandes dosis de financiación otorgada en un marco de previsibilidad y estabilidad. En este sentido, el papel de los incentivos, fiscales o de otra índole, es clave.
La industria vive un momento decisivo y debe actuar con ambición ante los programas que llegarán en la próxima década. Borrás deja claro que la colaboración entre autoridades, industria, centros tecnológicos y universidades es esencial para impulsar la innovación: «el momento de desarrollar la tecnología es ahora», afirma.





