Ciencia e Innovación ha destinado casi 444 millones de euros desde 2018 a investigación en salud cardiovascular

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha movilizado cerca de 444 millones de euros desde 2018 para financiar investigación e innovación en salud cardiovascular. La cifra se canaliza a través de tres organismos: el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI).

La ministra Diana Morant ha vinculado esta inversión a resultados concretos para los pacientes: más prevención, diagnósticos más tempranos y precisos, tratamientos personalizados y un mejor seguimiento de las enfermedades del corazón. Según ha defendido, se trata de «una ciencia pública al servicio de la sociedad, capaz de convertir el conocimiento en avances para vivir más y mejor».

El ISCIII financia 498 ayudas y sostiene al CNIC desde 2018

El ISCIII ha aportado 85,1 millones de euros entre 2018 y 2025 a través de su Acción Estratégica en Salud, repartidos en 498 ayudas para proyectos centrados en el corazón. Entre ellos destaca el Estudio CardioTox, que busca desarrollar herramientas de medicina de precisión para predecir y prevenir la cardiotoxicidad, el daño cardiovascular que a veces provocan tratamientos oncológicos como la quimioterapia.

El instituto financia además, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), con 166 millones de euros desde 2018. Este centro es responsable de la polipíldora cardiovascular, un único comprimido que combina tres fármacos de prevención secundaria (ácido acetilsalicílico, ramipril y atorvastatina). El ensayo SECURE demostró que esta estrategia reduce en un 33% la mortalidad cardiovascular frente a administrar los mismos medicamentos por separado. El CNIC trabaja también en AI-POCVUS-REACT, un proyecto que combina ultrasonido portátil e inteligencia artificial para analizar en tiempo real, mediante una sonda conectada al móvil, posibles alteraciones tempranas en los vasos sanguíneos.

El área cardiovascular del CIBER (CIBERCV), también financiada por el ISCIII, ha recibido cerca de 29 millones de euros desde 2018. Uno de sus proyectos, el Estudio CIBER-Spanish, investiga cómo combinar genética e imagen para prevenir la muerte súbita en pacientes con miocardiopatía dilatada mediante desfibriladores implantables.

La AEI conecta startups, hospitales y universidades en el proyecto APOLO

La Agencia Estatal de Investigación ha concedido, desde 2018, 439 ayudas por valor de 117,1 millones de euros a proyectos de investigación sobre enfermedades cardiovasculares. Entre ellos figura APOLO, que reúne a dos startups españolas de tecnología cardiovascular, Adas3d Medical y Corify Care, junto al Hospital Clínic de Barcelona y la Universitat Politècnica de València. El proyecto desarrolla un sistema de mapeo que combina información estructural y funcional del corazón, y crea gemelos cardiacos digitales personalizados para prevenir y tratar arritmias.

El CDTI impulsa dispositivos wearable con más de 47 millones de euros

El CDTI ha destinado casi 47 millones de euros desde 2018 a más de 80 proyectos centrados en prevención, diagnóstico y tratamiento cardiovascular. Entre ellos figura RedBeat, que desarrolla un dispositivo wearable capaz de combinar biomarcadores, constantes vitales e inteligencia artificial para anticipar descompensaciones en pacientes con enfermedades vasculares. A través de su instrumento de coinversión Innvierte, el CDTI participa también en empresas como Nuubo, especializada en dispositivos médicos inalámbricos para el seguimiento del ritmo cardíaco y la rehabilitación de anomalías cardíacas.

El CSIC capta 6,5 millones para 46 proyectos, con foco en la rehabilitación wearable

El CSIC ha captado 6,5 millones de euros en este mismo periodo para 46 proyectos vinculados al ámbito cardiovascular. Entre ellos destaca Heart-Now, liderado por el Instituto de Microelectrónica de Barcelona, que desarrolla dispositivos portátiles no invasivos para la rehabilitación cardíaca, un ejemplo de transferencia tecnológica aplicada directamente a la salud del paciente.

El PERTE para la Salud de Vanguardia, como paraguas de buena parte de estas ayudas

Una parte significativa de estos proyectos se ha gestionado a través del PERTE para la Salud de Vanguardia, iniciativa del MICIU integrada en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Este mecanismo ha movilizado más de 36 millones de euros para impulsar 42 proyectos orientados al diagnóstico temprano, a tratamientos más precisos y a reforzar la investigación cardiovascular basada en datos.

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