
Las pequeñas y medianas empresas españolas continúan avanzando en su transformación digital, aunque el proceso sigue mostrando importantes diferencias entre la adopción de herramientas básicas y la incorporación de tecnologías más avanzadas. España ya supera la media europea en intensidad digital básica, pero únicamente el 5,6% de las pymes ha alcanzado un nivel muy alto de madurez tecnológica, según el Informe de Digitalización de las Pymes 2025 elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), en colaboración con KPMG. Los datos reflejan una evolución positiva en aspectos como la conectividad, la presencia en Internet o el uso de herramientas digitales básicas. Sin embargo, el verdadero reto pasa ahora por integrar tecnologías como la inteligencia artificial, el cloud, la analítica de datos o la ciberseguridad, así como por reforzar las competencias digitales de los trabajadores.
El informe señala que tres de cada cuatro pymes españolas con diez o más empleados ya disponen de un nivel básico de intensidad digital. Este indicador sitúa a España por encima de la media de la Unión Europea y la acerca al objetivo fijado por la Década Digital 2030 que pretende que más del 90% de las empresas alcancen ese nivel antes de finalizar la década. Este avance se apoya en una elevada implantación de infraestructuras digitales. Prácticamente todas las pymes disponen de conexión a Internet, el 83,9% cuenta con banda ancha fija de al menos 100 Mbps y el 81,1% dispone de página web corporativa. Estos indicadores muestran que el acceso a la tecnología básica ya no constituye el principal problema para la mayoría del tejido empresarial. La digitalización inicial ha dejado de ser una barrera. El desafío consiste ahora en transformar esas infraestructuras en herramientas capaces de mejorar la productividad, automatizar procesos y generar nuevas oportunidades de negocio.
La madurez tecnológica sigue siendo reducida
A pesar del avance generalizado, el informe pone de manifiesto que muy pocas empresas han logrado completar una transformación digital profunda. Solo el 5,6% de las pymes alcanza niveles muy altos de intensidad digital, una cifra que evidencia la distancia existente entre disponer de herramientas digitales y utilizarlas de forma estratégica.
La diferencia también depende del tamaño de la empresa. Las medianas compañías presentan niveles de madurez significativamente superiores a los de las microempresas, que continúan encontrando mayores dificultades para invertir en nuevas tecnologías, atraer talento especializado y desarrollar capacidades digitales internas. Diversos estudios coinciden en que la competitividad ya no depende únicamente de disponer de conexión, aplicaciones de gestión o comercio electrónico. La integración conjunta de inteligencia artificial, computación en la nube, ciberseguridad y análisis de datos comienza a convertirse en el verdadero indicador del grado de transformación digital.
Crece el uso de inteligencia artificial y analítica de datos
La inteligencia artificial continúa ganando presencia entre las pymes españolas, aunque su implantación todavía es limitada. El porcentaje de empresas que utiliza esta tecnología ha pasado del 8,6% al 10,4% en un año. Se concentra principalmente en actividades relacionadas con marketing, ventas, administración y optimización de procesos. También aumenta el uso de la analítica de datos. El 40,2% de las pymes emplea herramientas de análisis de información, frente al 38,1% registrado el año anterior. En paralelo, el 34,9% utiliza servicios cloud y el 31,6% vende productos o servicios a través del comercio electrónico, canal que representa ya el 9,6% de la facturación total de estas empresas. En conjunto, el 62,4% de las pymes españolas utiliza al menos una de estas tres tecnologías (inteligencia artificial, analítica o computación en la nube), situándose muy cerca de la media comunitaria, fijada en el 63,2%.
Las ayudas públicas impulsan la transformación digital
El informe atribuye parte de esta evolución a los programas públicos de apoyo a la digitalización empresarial. Iniciativas como Kit Digital, Kit Consulting y Acelera Pyme han contribuido a acelerar la incorporación de soluciones tecnológicas entre las pequeñas y medianas empresas. Según los datos del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, el programa Kit Digital ha beneficiado ya a más de 860.000 pymes, mientras que Kit Consulting ha impulsado más de 16.000 proyectos de asesoramiento especializado durante su primer año de funcionamiento. Estos programas han permitido reducir parte de las barreras económicas que dificultaban el acceso a herramientas digitales, aunque el siguiente paso consistirá en mejorar la utilización efectiva de estas tecnologías y su integración en los procesos productivos.
Retos pendientes
El principal obstáculo identificado por el ONTSI ya no es tecnológico, sino humano. Casi el 80% de las pymes con diez o más empleados no ofrece formación en competencias digitales a sus trabajadores, una carencia que limita la capacidad de aprovechar plenamente las inversiones realizadas. La situación resulta aún más acusada entre las microempresas. Solo el 4,1% dispone de programas de capacitación digital para su plantilla, aunque esta cifra mejora ligeramente respecto al año anterior.
La escasez de profesionales especializados también dificulta la incorporación de nuevas capacidades tecnológicas. Como consecuencia, muchas pymes recurren a proveedores externos para cubrir sus necesidades TIC en lugar de desarrollar equipos propios capaces de liderar la transformación digital desde el interior de la organización.
Los datos del ONTSI muestran que España ha conseguido extender la digitalización básica entre buena parte de su tejido empresarial, pero también evidencian que la transformación tecnológica todavía está lejos de completarse. La incorporación de inteligencia artificial, cloud, analítica de datos y ciberseguridad avanza, aunque todavía lo hace a un ritmo insuficiente para que la mayoría de las pymes alcance niveles elevados de madurez. El desafío de los próximos años pasará menos por facilitar el acceso a la tecnología y más por desarrollar talento, integrar herramientas avanzadas en los procesos de negocio y convertir la digitalización en un factor de competitividad e innovación para las empresas españolas.





