
Una nueva aplicación móvil desarrollada por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) permite a la ciudadanía colaborar directamente en el seguimiento de los arribazones de alga asiática en las costas españolas. Se trata de una especie invasora que está afectando a los ecosistemas marinos, la pesca y la actividad turística en buena parte del litoral español. La herramienta permite registrar la presencia del alga tanto en la arena como en el agua mediante una fotografía y la geolocalización del hallazgo.
La aplicación está disponible para dispositivos iOS y Android y puede utilizarse en varios idiomas. El registro de una observación requiere menos de un minuto y los usuarios deben iniciar sesión con una cuenta de Google para garantizar la trazabilidad de los datos aportados. De esta forma, las fotografías y localizaciones recogidas durante las vacaciones pueden convertirse en información útil para los investigadores que estudian la expansión de esta especie invasora.
Los datos enviados por los ciudadanos se incorporarán a una base de datos científica que permitirá conocer con mayor precisión cuándo, dónde y bajo qué condiciones se producen las acumulaciones de alga asiática en las costas. Esta información será utilizada también para entrenar y validar algoritmos capaces de identificar la presencia de la especie mediante imágenes obtenidas por drones y satélites.
La iniciativa forma parte del proyecto RoGEO, liderado desde el ICMAN-CSIC, que combina observación por satélite, vuelos con drones y ciencia ciudadana para mejorar la monitorización de Rugulopteryx okamurae. El objetivo es avanzar hacia sistemas que no solo permitan conocer dónde se encuentra actualmente el alga, sino que en el futuro puedan ayudar a anticipar la llegada de nuevos arribazones y facilitar la gestión por parte de las administraciones y del sector pesquero.
Una especie invasora que ya afecta al litoral español
Rugulopteryx okamurae, conocida como alga asiática, es originaria del Pacífico noroccidental y fue detectada por primera vez en aguas españolas en 2015, concretamente en Ceuta. Desde entonces, su expansión ha continuado por el litoral español y actualmente está presente en Andalucía, Ceuta, Melilla y Canarias, además de otras zonas de la costa peninsular. Según la información facilitada por el CSIC, Baleares es la única comunidad litoral sin registros oficiales confirmados.
La especie coloniza fondos rocosos y puede desplazar a organismos autóctonos, provocando cambios en las comunidades marinas y una pérdida progresiva de biodiversidad. Su elevada capacidad de reproducción favorece además la aparición de grandes cantidades de biomasa que terminan llegando a las playas, donde forman los conocidos arribazones.
El impacto no se limita al medio ambiente. La expansión del alga también afecta a la pesca artesanal, debido a los cambios que provoca en los ecosistemas y a la disminución de las capturas en determinadas zonas. A ello se suma el impacto sobre el turismo y el coste económico que supone para los municipios costeros retirar y gestionar las toneladas de algas acumuladas en las playas.
Una foto durante las vacaciones puede convertirse en un dato científico
Los arribazones se producen cuando las algas se desprenden de los fondos marinos y son transportadas hacia la costa por el oleaje y las corrientes. En el caso de Rugulopteryx okamurae, las cantidades pueden llegar a ser muy elevadas, por lo que conocer su localización resulta fundamental para comprender su comportamiento y mejorar las estrategias de gestión.
La nueva aplicación busca precisamente aprovechar la capacidad de observación de miles de personas que recorren las costas durante los meses de verano. Ante la presencia de alga asiática en una playa o en el agua, el ciudadano puede realizar una fotografía, registrar su ubicación y enviar la observación al sistema en menos de un minuto.
Para el equipo científico, esta participación resulta especialmente valiosa porque permite ampliar enormemente la cantidad y distribución geográfica de las observaciones. La información ciudadana complementa así los datos obtenidos mediante métodos de observación más especializados y contribuye a construir una imagen mucho más precisa de la evolución de la especie. El objetivo es doble: mejorar el conocimiento sobre la especie y desarrollar herramientas de monitorización y, posteriormente, predicción. La intención es que administraciones y sector pesquero puedan anticiparse a la llegada de los arribazones y optimizar su gestión.
Satélites y drones para seguir la expansión del alga
RoGEO incorpora diferentes tecnologías para monitorizar la expansión de la especie en el litoral andaluz. Entre ellas se encuentran las imágenes proporcionadas por los satélites Sentinel-2, los vuelos realizados con drones y los datos obtenidos mediante la colaboración ciudadana a través de la nueva aplicación. La combinación de estas fuentes permitirá desarrollar herramientas geoespaciales capaces de identificar y seguir la presencia de Rugulopteryx okamurae en grandes extensiones de costa. Los datos aportados por los ciudadanos serán especialmente importantes para entrenar y validar los algoritmos que posteriormente analizarán las imágenes aéreas y satelitales.
El proyecto pretende avanzar así desde una monitorización basada principalmente en observaciones puntuales hacia sistemas capaces de analizar grandes superficies y detectar cambios en la distribución de la especie. A más largo plazo, esta tecnología podría contribuir a anticipar episodios de llegada de arribazones y mejorar la planificación de las actuaciones necesarias en las zonas afectadas.
Ciencia ciudadana para combatir una especie invasora
La aplicación convierte así una situación habitual durante el verano, como encontrarse con acumulaciones de algas en una playa, en una oportunidad para generar información científica. Cada fotografía geolocalizada puede ayudar a los investigadores a determinar cómo se está extendiendo la especie y qué condiciones favorecen la aparición de sus arribazones. El objetivo final es disponer de herramientas que permitan actuar antes y con mayor precisión. La combinación de ciencia ciudadana, inteligencia artificial, drones y observación por satélite ofrece al CSIC una nueva vía para seguir una especie invasora cuyo impacto ambiental y económico continúa creciendo en las costas españolas.





