
La empresa tecnológica española Arquimea ha presentado un nuevo sistema antidrón (C-UAS) diseñado para responder a la creciente amenaza que representan los drones y los enjambres de sistemas no tripulados. La solución se basa en una arquitectura de defensa aérea multicapa que integra capacidades de detección, identificación, seguimiento y detención mediante interceptores autónomos inteligentes. La nueva propuesta ha sido dada a conocer durante la feria internacional Eurosatory 2026. Según la compañía, el sistema está concebido para proteger fuerzas desplegadas, infraestructuras críticas y activos estratégicos frente a un amplio espectro de amenazas aéreas.
Una defensa escalonada frente a drones y enjambres
El sistema incorpora un multilanzador capaz de emplear distintos tipos de efectores autónomos en función de la amenaza detectada y del perfil de la misión. Esta configuración permite adaptar la respuesta a cada escenario, optimizando recursos y aumentando la eficacia operativa.
- El Q-SLAM-40, diseñado para interceptar amenazas de medio alcance y ampliar el perímetro de protección de las fuerzas desplegadas hasta los 40 kilómetros. Esta primera capa se complementa con el Q-SLAM-80i, un interceptor de alta velocidad capaz de alcanzar velocidades de hasta 250 km/h dentro de un radio operativo de hasta 25 kilómetros.
- El sistema incorpora el Q-SLAM-5i, un interceptor de alta precisión capaz de alcanzar velocidades superiores a 350 km/h mientras transporta una carga útil de hasta 0,4 kilogramos.
- La tercera capa de defensa la proporciona el Q-FOX, un interceptor de velocidad ultraalta capaz de superar los 600 km/h y equipado con una carga útil de 0,5 kilogramos para neutralizar amenazas especialmente dinámicas o de aparición repentina.
La combinación de diferentes capas de defensa permite actuar contra objetivos que van desde pequeños drones comerciales hasta plataformas tácticas más complejas.
Coordinación autónoma e integración en arquitecturas de combate
Uno de los aspectos diferenciales de la solución es la capacidad de los interceptores para operar de forma coordinada y colaborativa. Arquimea señala que estos sistemas pueden trabajar en configuración de enjambre e integrarse en arquitecturas avanzadas de combate en la nube. Algo que facilita la gestión simultánea de múltiples amenazas y la adaptación en tiempo real a entornos saturados. La arquitectura modular del sistema permite además su integración en diferentes plataformas terrestres, ampliando las posibilidades de despliegue y adaptación a las necesidades de cada cliente.
Refuerzo industrial para responder a la demanda del mercado

La compañía asegura que su familia de sistemas autónomos ya se encuentra en servicio en varias fuerzas armadas y organizaciones de defensa. Para responder al aumento de la demanda internacional, Arquimea ha ampliado recientemente sus capacidades industriales con nuevas instalaciones de más de 12.000 metros cuadrados y una inversión superior a los 10 millones de euros. Estas infraestructuras permitirán alcanzar una capacidad de producción de hasta 1.000 drones mensuales. Con esta iniciativa, la empresa refuerza su apuesta por los sistemas autónomos de defensa y por el desarrollo de tecnologías orientadas a la protección frente a amenazas aéreas emergentes, un segmento que se ha convertido en una de las prioridades de modernización para numerosos ejércitos en todo el mundo.





