
Siete centros tecnológicos distribuidos por toda la geografía española han unido fuerzas para poner en marcha Guardianes, la Red de Excelencia en Tecnologías de Inteligencia Artificial para la Seguridad y la Defensa. La iniciativa está financiada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) en el marco de las Ayudas Cervera a Centros Tecnológicos. Responde a un contexto geopolítico en el que la OTAN, la Unión Europea y el propio Gobierno de España han identificado la inteligencia artificial como una tecnología crítica para la seguridad colectiva.
El consorcio está integrado por ITI, que actúa como coordinador, junto a IBV, CARTIF, CIRCE, CTIC, FIDESOL e ITG. Entre los siete suman más de 1.700 investigadores, laboratorios especializados repartidos por distintos puntos del territorio nacional y una trayectoria acreditada en proyectos europeos vinculados a tecnologías de datos e inteligencia artificial.
Cuatro ejes tecnológicos y un objetivo claro
El proyecto se articula en torno a cuatro grandes líneas de trabajo. La primera es la gestión y generación de datos de alta calidad para entornos operacionales. La segunda, el desarrollo de nuevos paradigmas de computación. La tercera, la investigación en algoritmia avanzada y simulación de escenarios. La cuarta, el gobierno ético y responsable de la IA. El objetivo que vertebra toda la iniciativa es convertir a España en país generador de tecnologías de IA aplicadas a la defensa, pasando de ser un consumidor de soluciones desarrolladas en otros países a ser un actor con capacidad propia de generar tecnología en este ámbito estratégico.
Guardianes cuenta con un presupuesto global de 5,99 millones de euros y una duración de tres años, entre 2026 y 2028. Sus objetivos no son declaraciones genéricas: la red se ha marcado metas medibles. Incorporar 33 nuevos doctores. Incrementar un 62% las colaboraciones con centros y universidades internacionales. Ampliar en un 31% el número de empresas españolas involucradas en proyectos internacionales de defensa. Son cifras que sitúan a Guardianes no solo como un proyecto de investigación, sino como un instrumento de política científica con impacto directo en la capacidad del ecosistema español para competir en un sector que mueve ingentes recursos a escala global.
El tejido empresarial como beneficiario
Más allá del impacto científico y tecnológico, la iniciativa tiene una vocación explícita de arrastre sobre el tejido empresarial nacional. El proyecto busca fortalecer especialmente a las pymes del sector TIC y defensa, facilitándoles el acceso a plataformas de experimentación, formación especializada y proyectos colaborativos de ámbito europeo. En un sector donde las grandes empresas copan habitualmente los contratos y los recursos, la apuesta por facilitar la entrada de empresas medianas y pequeñas a proyectos internacionales de defensa tiene un valor añadido que va más allá de la investigación: es una forma de ensanchar la base industrial del sistema español de seguridad y defensa.





