Día Mundial del Cáncer de Mama: las investigaciones del CSIC que buscan mejorar la prevención y el tratamiento

Hoy es el Día Mundial del Cáncer de Mama. Una jornada en el que la comunidad investigadora pone el foco en la prevención, el diagnóstico temprano y el desarrollo de tratamientos más eficaces. En España, distintos equipos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabajan en nuevas estrategias para abordar la enfermedad.

Entre las investigaciones recientes destaca el estudio del potencial preventivo de la cabergolina, un medicamento utilizado para suprimir la lactancia que podría ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama después del parto. Junto a esta línea, otros grupos investigan proteínas implicadas en la evolución tumoral, tratamientos que aprovechan la luz para actuar de forma selectiva y estrategias para reactivar la respuesta inmunitaria frente a los tumores. Profundicemos en dichas investigaciones:

Cabergolina: una posible estrategia de prevención después de la lactancia

Un equipo internacional con participación del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, vinculado al CSIC y a la Universidad de Salamanca, ha estudiado si la cabergolina podría contribuir a prevenir el cáncer de mama que aparece en el periodo posterior al embarazo. El trabajo, publicado en la revista Cancer Discovery en octubre de 2026, parte de que, después de la lactancia, la glándula mamaria atraviesa un proceso de remodelación conocido como involución, durante el que recupera progresivamente su estado previo.

Los investigadores analizaron el efecto de una dosis de cabergolina administrada al finalizar la lactancia en ratones con mutaciones en los genes BRCA1 y TP53, relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar tumores. En este modelo animal, el tratamiento reforzó el proceso de involución mamaria y redujo aproximadamente a la mitad la proporción de animales que desarrollaron cáncer. El estudio también examinó historiales médicos de mujeres en España y Noruega y encontró una asociación entre el uso de cabergolina tras el parto y una menor incidencia de cáncer de mama posparto. El análisis combinado de los datos observacionales estimó una reducción del riesgo cercana al 69 %.

El siguiente paso será evaluar la hipótesis en ensayos clínicos, inicialmente con mujeres portadoras de mutaciones en BRCA1. Los investigadores plantean administrar el fármaco una vez finalizada la lactancia, sin modificar las decisiones de cada mujer sobre cuánto tiempo desea amamantar. La cabergolina ya se utiliza con indicaciones médicas concretas para suprimir la producción de leche, pero no está aprobada como tratamiento preventivo del cáncer de mama.

Gasdermina B: comprender cuándo una proteína puede frenar el tumor

Otra línea de investigación del CSIC estudia el papel de la gasdermina B (GSDMB), una proteína relacionada previamente con la progresión de determinados tumores. Un trabajo colaborativo liderado por Gema Moreno-Bueno, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (IIBm, CSIC-UAM), ha mostrado que esta proteína también puede ejercer un efecto antitumoral en el cáncer de mama, lo que pone de relieve la complejidad de los mecanismos moleculares que intervienen en la enfermedad.

La investigación se centra, entre otros aspectos, en los carcinomas de mama HER2 positivos, un subtipo en el que las células tumorales presentan niveles elevados de la proteína HER2. Aunque existen tratamientos dirigidos contra esta diana, algunas pacientes desarrollan resistencia, por lo que identificar los mecanismos que influyen en la evolución del tumor resulta relevante para explorar nuevas alternativas terapéuticas.

Los resultados permiten avanzar en la comprensión del comportamiento de la gasdermina B y apuntan a su posible utilidad para identificar a pacientes con una evolución clínica desfavorable. También abren nuevas vías para investigar terapias dirigidas contra esta proteína en tumores agresivos. Se trata, no obstante, de una línea de investigación que debe seguir desarrollándose antes de traducirse en nuevas opciones clínicas.

Mactide-V: actuar sobre el entorno del tumor y activar la respuesta inmunitaria

En el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC), otra línea de trabajo busca combatir el cáncer de mama metastásico mediante la modulación de los macrófagos, células del sistema inmunitario que pueden desempeñar funciones diferentes según las señales que reciben del entorno tumoral. Algunos de ellos favorecen la progresión del cáncer y contribuyen a crear un ambiente que dificulta la respuesta inmunitaria contra las células tumorales.

El proyecto investiga Mactide-V, un conjugado péptido-fármaco diseñado para reprogramar esos macrófagos y favorecer que adopten funciones que contribuyan a combatir el tumor. En modelos de ratón, el tratamiento ralentizó el crecimiento del tumor primario y evitó la aparición de metástasis pulmonares en las condiciones estudiadas. También se observaron cambios en la presencia de células inmunitarias con capacidad para reconocer y atacar células tumorales.

Los resultados son preclínicos y todavía deben validarse. El equipo prevé avanzar en la evaluación del compuesto en modelos experimentales y estudiar su potencial mediante muestras de pacientes. El objetivo es determinar si esta estrategia puede llegar a convertirse en una opción terapéutica para formas metastásicas de la enfermedad, donde la interacción entre el tumor y el sistema inmunitario constituye uno de los elementos relevantes para el desarrollo de tratamientos.

Fotofarmacología: tratamientos que se activan mediante luz

El IQAC-CSIC también trabaja en nuevas estrategias para aumentar la selectividad de los tratamientos oncológicos. Una de ellas es la fotofarmacología, que utiliza moléculas capaces de activarse o desactivarse mediante luz externa. La idea es controlar con mayor precisión dónde y cuándo actúa un fármaco, con el objetivo de dirigir su efecto hacia el tumor y limitar el impacto sobre los tejidos sanos.

El grupo liderado por Laia Josa desarrolla moléculas fotoactivables para investigar nuevas terapias contra el cáncer de mama. Además, trabaja en sistemas de liberación de fármacos dirigidos a células cancerosas resistentes, aprovechando determinadas proteínas que las diferencian de otras células. Estas aproximaciones buscan responder a dos retos de la oncología: mejorar la eficacia de los medicamentos y reducir los efectos secundarios asociados a los tratamientos. La investigación se encuentra en fases de desarrollo experimental.

FOXA1: investigar por qué algunos tumores dejan de responder a las terapias hormonales

Investigadores del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-Universidad de Salamanca-FICUS) han identificado un mecanismo molecular que ayuda a explicar cómo algunos tumores de mama luminal desarrollan resistencia a las terapias hormonales. El estudio, publicado en la revista Nucleic Acids Research, está liderado por Antoni Hurtado y Sandra López y analiza el papel de FOXA1, una proteína que regula la actividad de genes relacionados con el crecimiento tumoral.

Los investigadores han observado que una modificación química de FOXA1, denominada acetilación, altera su comportamiento. Cuando la proteína pierde esa marca, puede colaborar con los receptores HER2 y HER3 y activar genes que favorecen el crecimiento del tumor incluso cuando se bloquea la señal hormonal. Este mecanismo podría contribuir a explicar la pérdida de eficacia de tratamientos como fulvestrant.

Los experimentos realizados en células y modelos animales también apuntan al papel de HDAC2, una proteína implicada en la desacetilación de FOXA1. Bloquear esta vía, mediante inhibidores selectivos de histona desacetilasas, podría ayudar a recuperar el control hormonal del crecimiento tumoral. El objetivo es avanzar hacia tratamientos más personalizados para pacientes cuyos tumores desarrollan resistencia a las terapias disponibles.

Investigación para avanzar en prevención y tratamientos más precisos

Los avances experimentales son un paso necesario, pero no equivalen por sí solos a nuevos tratamientos disponibles. La validación en estudios clínicos, la evaluación de la seguridad y la demostración de beneficios para las pacientes son etapas imprescindibles antes de trasladar estas estrategias a la práctica médica.

En el Día Mundial del Cáncer de Mama, estas investigaciones recuerdan el papel de la ciencia para ampliar el conocimiento de la enfermedad y explorar nuevas posibilidades de prevención, diagnóstico y tratamiento. El reto es convertir los resultados de laboratorio en mejoras clínicas contrastadas que puedan beneficiar a las pacientes.

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