
La convocatoria Ramón y Cajal afrontará en 2026 una de sus mayores transformaciones desde la creación del programa. La Agencia Estatal de Investigación (AEI) ha diseñado una nueva estructura que busca reforzar la carrera del personal investigador posdoctoral y aumentar la capacidad de universidades y centros de investigación españoles para atraer y retener talento científico.
La principal novedad es que las ayudas dejarán de centrarse únicamente en la incorporación de investigadores. Cada beneficiario contará también con financiación para desarrollar un proyecto propio de I+D+I durante cinco años. El nuevo modelo pretende que los investigadores puedan iniciar una línea científica propia y asumir desde el principio un papel de liderazgo.
La convocatoria está prevista para abrirse el 10 de noviembre de 2026. El presupuesto inicial alcanzará los 240 millones de euros. Esta cantidad supone un incremento notable respecto a los 132 millones de euros de la convocatoria de 2025.
Un proyecto propio de investigación durante cinco años
El cambio más relevante afecta al modelo de financiación. Las ayudas Ramón y Cajal incorporarán, además de la cofinanciación del salario, recursos para ejecutar un proyecto de investigación durante un lustro. La dotación será suficiente para contratar al menos a una persona investigadora predoctoral durante cuatro años. También podrán financiarse gastos de personal, movilidad, equipamiento, material fungible, publicaciones y congresos, además de costes indirectos del 25%.
Este planteamiento permitirá que el investigador beneficiario se convierta en investigador principal desde el comienzo de la ayuda. La intención de la AEI es facilitar que pueda crear un grupo y desarrollar una línea propia sin tener que esperar a conseguir financiación adicional para iniciar su actividad. La nueva ayuda tendrá además una particularidad. No será compatible con la convocatoria de Proyectos de Generación de Conocimiento (PID) hasta el cuarto año de ejecución. La razón es que el propio Ramón y Cajal ya incorporará financiación específica para desarrollar el proyecto de investigación.
La entrevista entra en el proceso de evaluación
Otra de las novedades será la incorporación de una entrevista con las comisiones técnicas de área de la AEI. El objetivo es acercar el proceso de selección a modelos utilizados en programas europeos de excelencia científica, como los del Consejo Europeo de Investigación (ERC). La evaluación tendrá en cuenta las aportaciones científico-técnicas de la persona candidata. También se valorará la calidad y novedad del proyecto, el impacto científico, económico y social esperado, el grado de independencia y liderazgo y la viabilidad de la propuesta. El cambio supone que la propuesta científica adquiere un peso mayor dentro del proceso. Los candidatos deberán presentar un proyecto novedoso, ambicioso y viable. La capacidad para desarrollar una línea propia de investigación será, por tanto, un elemento central de la convocatoria.
Incentivos para quienes opten al ERC
El nuevo Ramón y Cajal también quiere reforzar la proyección internacional de los investigadores. Para ello introduce incentivos vinculados a la participación en las convocatorias del Consejo Europeo de Investigación. Los investigadores que durante los tres primeros años de la ayuda presenten solicitudes a las Starting, Consolidator o Advanced Grants del ERC podrán acceder a incentivos específicos. Si obtienen financiación del ERC, la cofinanciación del salario aumentará un 30%.
También habrá incentivos para quienes obtengan una evaluación especialmente positiva pero no consigan financiación. En determinados supuestos, la participación en estas convocatorias permitirá acceder a Europa Excelencia y a incrementos salariales del 10%. La AEI contempla además incrementos superiores en solicitudes sucesivas. La medida pretende convertir el Ramón y Cajal en un instrumento más conectado con las grandes convocatorias internacionales. El objetivo es que los investigadores no solo consoliden su trayectoria en España, sino que desarrollen perfiles capaces de competir por financiación científica europea.
La estabilización se convierte en obligatoria
La creación de un puesto de trabajo permanente en el área de la persona beneficiaria será un requisito obligatorio para la ejecución de la ayuda. La AEI acompañará esta obligación con una ayuda económica destinada a la entidad receptora para facilitar la creación de la plaza. El planteamiento pretende reforzar la conexión entre la incorporación mediante Ramón y Cajal y la posterior estabilización de los investigadores.
Si la plaza permanente se crea antes de que finalice la ayuda, las cantidades destinadas a cofinanciar el salario podrán trasladarse al proyecto de investigación. La ayuda vinculada a la creación del puesto se mantendrá hasta que este sea efectivamente creado. De esta manera, el programa busca avanzar desde un modelo de incorporación temporal hacia una trayectoria con una perspectiva de estabilidad mucho más definida.
Desaparece Consolidación Investigadora
La transformación del Ramón y Cajal también modifica el mapa de ayudas de la AEI. La convocatoria de Consolidación Investigadora desaparece, ya que sus objetivos quedan integrados en la nueva estructura del programa. También desaparece la ayuda específica de atracción de talento. Según la AEI, esta función queda incorporada al nuevo modelo de financiación del proyecto Ramón y Cajal. Al mismo tiempo, se incrementará la dotación de Europa Excelencia. Los investigadores que obtengan una ayuda Ramón y Cajal recibirán además el certificado R3 de Investigador como investigador establecido. Este reconocimiento se integra en la nueva estrategia de consolidación de la carrera científica.
Un programa orientado a atraer y retener talento
El programa Ramón y Cajal nació en 2001 y se ha convertido en uno de los principales instrumentos españoles para incorporar personal investigador posdoctoral con trayectorias destacadas. La convocatoria está abierta a investigadores españoles y extranjeros y a todas las áreas de conocimiento. Desde 2018, el programa se ha reforzado mediante el incremento del número de contratos y la mejora del salario mínimo de sus beneficiarios. La reforma de 2026 supone ahora un cambio de mayor alcance al incorporar financiación propia para investigación, evaluación mediante entrevista e incentivos asociados al liderazgo científico y al ERC. La apuesta de la AEI persigue así un doble objetivo. Por un lado, ofrecer a los investigadores recursos para desarrollar una trayectoria científica independiente. Por otro, incentivar a las universidades y centros de investigación para que conviertan esas incorporaciones en puestos estables.
Una convocatoria que cambia la relación entre investigador y centro
La principal diferencia del Ramón y Cajal 2026 respecto al modelo anterior es que la ayuda deja de concebirse únicamente como un instrumento de contratación. El investigador llegará acompañado de financiación para su propia actividad científica y de una expectativa de estabilización. Para las personas candidatas, esto significa que será especialmente importante preparar una propuesta científica sólida. La evaluación tendrá que valorar tanto la trayectoria previa como la capacidad para liderar un proyecto propio y generar impacto.
Para las instituciones, el cambio implica asumir un compromiso mayor. La creación obligatoria de un puesto permanente vincula la incorporación del investigador con la estrategia de futuro de la universidad o centro de investigación. La convocatoria Ramón y Cajal 2026 se presenta, por tanto, como una reforma destinada a fortalecer la carrera investigadora en España. La combinación de proyecto propio, liderazgo, incentivos al ERC y estabilización obligatoria busca convertir la captación de talento en una vía más directa hacia la consolidación de investigadores de alto potencial.
En los siguientes enlaces puedes consultar la documentación necesaria y la ficha oficial de la convocatoria:





