
La Unión Europea ha puesto en marcha una de sus mayores apuestas industriales en el ámbito de la inteligencia artificial. La Comisión Europea ha lanzado una convocatoria pública para impulsar la construcción de siete gigafactorías de IA con una inversión prevista de hasta 30.000 millones de euros. El programa está destinado a reforzar la autonomía tecnológica del continente y reducir la dependencia de los grandes proveedores estadounidenses y asiáticos.
La iniciativa forma parte de la estrategia comunitaria para convertir a Europa en un actor relevante en el desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial. El objetivo es dotar al continente de capacidad propia para entrenar modelos avanzados y ofrecer recursos de computación de última generación a empresas, administraciones públicas y centros de investigación.
De los 30.000 millones, 10.000 millones procederán de aportaciones de la Unión Europea y de los Estados miembros, mientras que los 20.000 millones restantes deberán ser aportados por la industria y los inversores privados. Las futuras gigafactorías estarán equipadas con procesadores avanzados para inteligencia artificial, plataformas de computación en la nube, software especializado, redes de alta velocidad y centros de datos diseñados para maximizar la eficiencia energética. La Comisión pretende que estas infraestructuras se conviertan en uno de los pilares del ecosistema europeo de IA durante la próxima década.
Convocatoria abierta hasta noviembre
La licitación permanecerá abierta hasta el próximo 12 de noviembre y está dirigida a consorcios que integren empresas, entidades públicas e inversores privados. Cada gigafactoría se ubicará en un único Estado miembro, aunque podrá estar formada por diferentes instalaciones distribuidas dentro de ese país. La selección de los proyectos está prevista para principios de 2027 con el objetivo de iniciar inmediatamente las obras y completar las instalaciones en un plazo aproximado de 18 meses.
La financiación pública actuará como elemento tractor para atraer inversión privada. En una primera fase se seleccionarán cuatro proyectos, que recibirán hasta 100 millones de euros inicialmente y otros 400 millones en una segunda etapa de desarrollo. Estas instalaciones deberán incorporar un volumen de procesadores de inteligencia artificial equivalente al de la mayor fábrica europea actualmente operativa.
Posteriormente se apoyarán otros tres proyectos de mayor capacidad. Cada uno podrá recibir hasta 200 millones de euros en una primera fase y otros 800 millones adicionales durante su desarrollo. En este caso, las gigafactorías deberán duplicar la capacidad instalada de la mayor infraestructura europea existente.
IA para empresas, investigación y administraciones
Además de incrementar la capacidad computacional europea, la Comisión quiere facilitar el acceso a estas infraestructuras a startups, pequeñas y medianas empresas, universidades, organismos públicos y centros de investigación. La intención es democratizar el acceso a recursos de entrenamiento de modelos avanzados, evitando que únicamente las grandes compañías tecnológicas puedan desarrollar sistemas de inteligencia artificial de última generación. La Comisión considera que estas instalaciones también contribuirán a reforzar la seguridad económica europea y la autonomía estratégica en un ámbito cada vez más determinante para la competitividad industrial.
España aspira a albergar una de las gigafactorías
El Gobierno español ya ha manifestado su intención de competir para acoger una de las siete gigafactorías. Entre los principales argumentos destacan el menor coste de la electricidad respecto a otros países europeos, el elevado despliegue de redes 5G, la amplia conectividad internacional mediante cables submarinos con África y América, la existencia de una sólida infraestructura pública de supercomputación y un ecosistema cada vez más especializado en inteligencia artificial.
El Ejecutivo también pone en valor la disponibilidad de talento especializado, el marco regulatorio desarrollado alrededor de la IA y la creación de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA). De confirmarse alguna candidatura española, el proyecto supondría uno de los mayores impulsos recibidos por el ecosistema nacional de inteligencia artificial y centros de datos, además de consolidar el papel de España dentro de la futura infraestructura digital europea.





