
La Fundación Telefónica y Metroscopia han presentado el Gran Barómetro sobre las percepciones de ciudadanos y empresas españolas ante el reto de la autonomía digital europea. El informe refleja un amplio consenso sobre la necesidad de reforzar la soberanía tecnológica del continente. El 87% de los ciudadanos y el 91% de las empresas consideran que los gobiernos europeos deben impulsar el desarrollo de tecnología propia. Asimismo, el 86% de la población y el 87% del tejido empresarial estiman que la Unión Europea necesita disponer de plataformas tecnológicas propias para competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China.

Desconfianza hacia las grandes plataformas
La investigación pone de manifiesto una notable desconfianza hacia las grandes compañías tecnológicas estadounidenses. El 78% de los españoles y el 70% de las empresas creen muy o bastante probable que firmas como Google, Meta, Amazon, Apple o Microsoft cedan o vendan datos sin consentimiento. En paralelo, el 62% de los ciudadanos y el 49% de las compañías perciben la presencia de empresas tecnológicas extranjeras en Europa como una amenaza.
La preocupación es especialmente intensa cuando se trata de información sensible. Nueve de cada diez ciudadanos se muestran inquietos ante el acceso a sus datos bancarios, mientras que el 85% teme por su información patrimonial y fiscal. Entre las empresas, la inquietud alcanza el 75% en el caso de los datos bancarios y el 70% respecto a la información fiscal. Además, el 69% de la población y el 73% de las empresas consideran que la Unión Europea se está quedando rezagada frente a Estados Unidos y China en el ámbito tecnológico.

Preferencia por proveedores europeos
El estudio revela también una predisposición a elegir soluciones europeas. El 70% de los ciudadanos y el 69% de las empresas optarían por un proveedor del continente frente a uno extranjero si ambos ofrecieran prestaciones equivalentes. La directora general de Fundación Telefónica, Isabel Salazar, destacó que la soberanía digital abarca no solo plataformas y aplicaciones, sino también infraestructuras, capacidades industriales, seguridad, ética, talento e innovación. Aunque el concepto de soberanía tecnológica sigue siendo relativamente desconocido, sus implicaciones suscitan una preocupación creciente y transversal en la sociedad española.





